martes, 29 de septiembre de 2015

Preferentes





Feliz salió don Plácido del bank(i)o 
tras hacer inversiones excelentes 
por consejo de un empleado franco 
gran amigo, formal y buena gente. 
Se sintió el más feliz de los clientes 
pues todo lo ganado en el estanco 
más las pagas por ser de un brazo manco 
lo ha invertido en acciones preferentes. 

Al cabo de unos meses se ha enterado 
que todos sus ahorros han volado, 
que todos sin piedad se lo han gastado 
en caprichos y en cochazos de lujo
los propios directivos de la banca. 
Él se enciende de ira y, ya sin blanca 
junto a otros timados como él, 
van a pedir al banco explicaciones. 
Y allí llegan cargados de razones: 
"Pedimos lo que es nuestro, los ahorros 
de toda nuestra vida de trabajo 
y hasta que nos los den os prometemos 
que de aquí ya jamás nos moveremos". 

Pero es la policía la que acude, 
también llega cargada de  "razones" 
y a todos los que allí formaban corros 
los corrieron a base de mamporros. 
Al marcharse gritaban: "¡No hay derecho 
a que nos traten igual que a delincuentes! 
¡Nosotros sólo somos los clientes 
de un banco que robó nuestros ahorros, 
los que ahora reclamamos por derecho, 
queremos que nos paguen lo que es nuestro!" 

Ustedes se equivocaron de gente...
¡dentro del banco están los delincuentes!

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AUNQUE OS SUENE ARTIFICIAL 
ESTA HISTORIA QUE AQUÍ OS CUENTO 
ES TAN CIERTA Y TAN REAL 
QUE HASTA ME DEJO MATAR 
SI ALGUNO CREE QUE MIENTO. 

PERO ESTA HISTORIA ES TAMBIÉN 
TAN TRISTE, TAN INMORAL 
(ME TIENEN QUE PERDONAR) 
QUE POR EVITAR LLORAR 
MIENTRAS LA IBA ESCRIBIENDO, 
ESTE HUMILDE NARRADOR 
LA ESCRIBIÓ EN CLAVE DE HUMOR 
CUANDO ES UN FRAUDE TREMENDO.