domingo, 15 de noviembre de 2015

Religiones


El primer signo de humanidad en aquel primer simio que amaneció humano fue seguramente el asombro y uno de los significados de la palabra asombro es "gran admiración".Y eso es precisamente lo que debieron sentir aquellos primeros homínidos ante la potente luz del sol o ante la inmensidad del mar. El mismo asombro que sentirían más tarde ante la fuerza destructora del fuego o ante la magia de la tierra, capaz de hacer brotar una nueva planta a partir de una diminuta semilla...No es de extrañar por tanto que aquellos primeros hombres comenzaran a sentir respeto primero y adoración después por todas esas maravillas naturales. Se puede decir que así fue como nació la primera religión en el mundo, una religión natural definida por el diccionario de la RAE como "religión descubierta por la sola razón y que funda las relaciones del hombre con la divinidad en la misma naturaleza de las cosas".

Fieles a esa definición se sabe que la mayoría de los pueblos de la antigüedad fueron pueblos muy religiosos. Celtas, Iberos, Tartesos, Fenicios...y otros muchos pueblos posteriores, amaron y respetaron a la naturaleza porque la consideraban su dios.Así de sencillo y así de mágico a la vez.

Pues bien, llegados a este punto yo me pregunto, ¿no era suficiente con esa religión natural para hacer del hombre un ser respetuoso  con su entorno y con sus semejantes? ¿Acaso al adorar a la naturaleza no adoraban a la vez al creador de la misma? Y esa adoración, ¿no les hacía más humanos y tolerantes e incluso más solidarios? Yo siempre he creído que sí, que así era. Y la historia de esos pueblos lo prueba. La mayoría, pueblos pacíficos que se dedicaban a la agricultura, a la ganadería, al comercio y que solo guerreaban cuando se sentían atacados por otros pueblos.


Pero con el paso del tiempo, todo se complicó. De la religión natural se apropiaron los sacerdotes de turno para acomodarla a los intereses de quienes les pagaban que no eran otros que aquellos que tenían como proyecto dominar a los demás. Y así, a esa religión primera natural y espontánea la ahogaron con otra religión más sofisticada y artificial donde el objeto de culto no era ya el árbol o el sol sino un dios omnipotente y justiciero como el creador de todo eso. Un dios que premiaba a los buenos (a los sumisos) y castigaba a los malos (a los rebeldes) con las terribles llamas del fuego eterno. Un dios, en definitiva, hecho a la medida de los clanes dominantes para controlar por medio de esa religión a las masas. Y lo malo es que lo consiguieron con creces. En la actualidad se desconocen o casi nadie se acuerda ya de aquellas religiones primitivas pero nobles a la que los modernos predicadores se apresuraron a calificar de salvajes, de herejes, cuando todos sabemos que son precisamente las  religiones modernas las que más salvajemente se han comportado al producir por su causa tantas guerras como las producidas por todas las demás causas juntas.


Y aquí seguimos, orando en el interior de esos enormes templos a un dios invisible sin mirar para nada a la naturaleza de la que somos parte integrante y que nos mantiene vivos. Aquí seguimos, adorando a imágenes de yeso y madera vestidas con ricos mantos bordados en oro y plata mientras media humanidad se muere de hambruna. Aquí seguimos, orando en la sequía para que los santos nos manden la lluvia y orando en la Semana Santa para que no nos la mande. Aquí, seguimos contaminando el aire y el agua, los elementos más necesarios para la vida, sin acercarnos nunca a meditar a la orilla de un río de aguas (cada vez menos ) cristalinas.


Y aquí siguen defendiendo a capa y espada el valor de la caridad en lugar del de la justicia. Prohibiendo el sexo fuera del matrimonio mientras los propios predicadores abusan sexualmente de niños indefensos. Prohibiendo el aborto en todos los casos mientras bendicen guerras que se llevan por delante a miles de inocentes. Ignorando la miseria del mundo mientras se rodean de lujo y riquezas...


Y aquí sigue la humanidad, venerando a los predicadores y adorando a un dios que en todos estos siglos no ha dicho ni pío. Un dios que ni sabe ni contesta, inventado por los hombres (cada civilización tiene el suyo). Un dios por el que algunos siguen matando a los que adoran a otro dios distinto del suyo.  Son los descendientes de aquellos hombres que un día dieron la espalda al único dios razonable, cercano, justiciero y bondadoso, la madre Naturaleza. El único dios capaz de mantener unida en paz y armonía a toda la humanidad.










24 comentarios:

  1. Total y absolutamente de acuerdo contigo.

    Un abrazo.

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  2. Mejor no lo has podido explicar, y que buena la cita de Saramago. Sin religiones, ni ideologías radicales no se hubieran producido ni guerras.

    Abrazo.

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    1. Está más que demostrado que ninguna religión hace mejor al hombre,si acaso todo lo contrario.Estoy de acuerdo contigo Rafa.

      Gracias por participar en esta entrada.

      Un abrazo

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  3. ¿Que puedo opinar?
    Maravilloso tu texto

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    1. Gracias Mucha.Me alegra que haya sido de tu agrado.

      Un abrazo

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  4. Sí. Hay dioses . Un beso.
    Buena semana Joaquín y un abrazo ara ti.

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    1. Gracias Amapola y perdón por la tardanza en contestar.

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    1. Gracias Josefa,me alegra que haya sido de tu agrado.

      Un abrazo

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  6. Todo es lo mismo, aunque distintos colores nos quieran decir que no.
    Abrazos.

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    1. Sí,todas las religiones se parecen en lo esencial,en controlar al se humano por medio del miedo al más allá y con falsas promesas de ultratumba.

      Gracias por tu opinión Alicia.

      Un abrazo

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  7. Las religiones separan
    anulan
    te dejan sin mente
    traen guerras
    Pero creer en algo nos da paz

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    1. Cierto Mucha,pero hay muchas cosas a nuestro alrededor en las que creer que te llenan igualmente de paz.El amor,la amistad,el paisaje,la naturaleza,la paz...

      Gracias por opinar una vez más.

      Un abrazo

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  8. Una forma de controlarnos, como el miedo al otro.

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  9. Las religiones surgieron para dar una explicación razonable a lo desconocido y vender tranquilidad ante el miedo que generaba, después como bien dices comenzó el mercadeo de las creencias, el abuso de las clases dominantes que usaron a los sacerdotes a su conveniencia para manipular al pueblo y perpetuarse en el poder, esta es la parte formal de las religiones, la parte ideológica es algo muy diferente porque yo pienso que en esencia, casi todas las religiones tiene un ideario que pretende el bien del hombre, mejorarlo como ser... como siempre las idas suelen ser buenas, lo malo es su manera de ponerlas en practica.

    Un placer leerte JOAQUÍN, hacía mucho que n me pasaba por tu parte no poética ... la verdad es que tengo esto de los blogs un poquito abandonado.. no me da tiempo a veros como me gustaría pero siempre vuelvo donde me gusta lo que leo y tu casa, del lado que sea me gusta.. me gusta como piensas y sientes ... me he venido aquí porque en le lado poético estabas muy melancólico y desencantado .. suenas como siempre de maravilla pero he preferido imaginarte aquí con un café charlando de religiones que dándote paragüazos al alma porque la luna te ha bajado los bioritmos... seguro que en tu casa interior hay el calorcito que siempre se siente en tus letras ... por cierto, discúlpame que en mi blog te tengo ahí sin contestar .. por eso he venido a disculparme aquí, mañana quería cambiar de entrada y al menos así, no me siento ta mal por no darte las gracias allí personalmente como me gustaría.. tengo demasiado comentarios sin contestar así que os daré un gracias a todos con todo el cariño que siento por cada uno de los comentarios que tan amablemente siempre me dejáis.

    Muchos muchos besos JOAQUÍN mi gratitud y mi cariño de siempre se quedan aquí contigo... no soy religiosa pero creo en dos cosas, en le hombre y en que hay algo.. ( no sé el qué.. energía, fuerza.. lo que sea) por encima del hombre y a solas, cuando siento miedo, cuando estoy aterrada hablo y le pido ayuda a mi padre que hace 10 años que falleció...pero sé que está en alguna parte y me escucha... necesito pensar que es así. Buenas noches!

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  10. Hola María.Puede que el principio de las religiones fuera algo noble pero me temo que han degenerado en algo sórdido que encorseta la mente del hombre con dogmas incomprensibles para la razón aborregando a los individuos y que provocan más miedo que alivio si tenemos en cuenta las barbaridades que se cometen en el mundo en nombre del dios de turno.Así que no "comulgo" contigo en aquello de que "las ideas son buenas...". Pienso que precisamente en las ideas es donde está el problema de las religiones, de cualquier religión.No obstante, ya lo he dicho alguna vez, yo soy muy respetuoso con las creencias de los demás, nunca intentaría disuadir a nadie de ellas,por eso mismo pido respeto para las mías.Creo que se puede vivir perfectamente fuera de la religión y ser una buena persona,yo conozco a muchas.

    Dicho eso,te agradezco tu visita a este blog que también tengo bastante abandonado y en mi caso no es por falta de tiempo sino de ganas.Son ya muchos años de bloguero y todo cansa,sobre todo en lo referente a exponer ideas de este tipo que casi nadie lee.Llevo algo mejor el blog de poesía pero me temo que me repito ya demasiado,sobre todo en cuanto a la poesía melancólica y triste,me suele salir así demasiado a menudo...creo que necesito unas vacaciones blogueras :)

    Gracias por todo, María.

    Un fuerte abrazo

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  11. Se puede decir más alto pero no más claro, no has dejado nada en el tintero. Totalmente de acuerdo con tu exposición, solo una cosa añadiría y es que el miedo que se ha metido a la gente por esos mercenarios "religiosos" también tiene su sitio en todo ese tinglado: Miedo, sencillamente, a ser auténticos. Gracias Joaquín.

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    1. Gracias a ti Estela por lectura y tu opinión,con la quie coincido.

      Un abrazo

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  12. no tengo religion creo en un Dios
    abrazos

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    1. Es una opción tan buena como otra cualquiera Mucha.

      Gracias por tu presencia en esta entrada.

      Un abrazo

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