martes, 29 de septiembre de 2015

Preferentes





Feliz salió don Plácido del bank(i)o 
tras hacer inversiones excelentes 
por consejo de un empleado franco 
gran amigo, formal y buena gente. 
Se sintió el más feliz de los clientes 
pues todo lo ganado en el estanco 
más las pagas por ser de un brazo manco 
lo ha invertido en acciones preferentes. 

Al cabo de unos meses se ha enterado 
que todos sus ahorros han volado, 
que todos sin piedad se lo han gastado 
en caprichos y en cochazos de lujo
los propios directivos de la banca. 
Él se enciende de ira y, ya sin blanca 
junto a otros timados como él, 
van a pedir al banco explicaciones. 
Y allí llegan cargados de razones: 
"Pedimos lo que es nuestro, los ahorros 
de toda nuestra vida de trabajo 
y hasta que nos los den os prometemos 
que de aquí ya jamás nos moveremos". 

Pero es la policía la que acude, 
también llega cargada de  "razones" 
y a todos los que allí formaban corros 
los corrieron a base de mamporros. 
Al marcharse gritaban: "¡No hay derecho 
a que nos traten igual que a delincuentes! 
¡Nosotros sólo somos los clientes 
de un banco que robó nuestros ahorros, 
los que ahora reclamamos por derecho, 
queremos que nos paguen lo que es nuestro!" 

Ustedes se equivocaron de gente...
¡dentro del banco están los delincuentes!

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AUNQUE OS SUENE ARTIFICIAL 
ESTA HISTORIA QUE AQUÍ OS CUENTO 
ES TAN CIERTA Y TAN REAL 
QUE HASTA ME DEJO MATAR 
SI ALGUNO CREE QUE MIENTO. 

PERO ESTA HISTORIA ES TAMBIÉN 
TAN TRISTE, TAN INMORAL 
(ME TIENEN QUE PERDONAR) 
QUE POR EVITAR LLORAR 
MIENTRAS LA IBA ESCRIBIENDO, 
ESTE HUMILDE NARRADOR 
LA ESCRIBIÓ EN CLAVE DE HUMOR 
CUANDO ES UN FRAUDE TREMENDO.




martes, 15 de septiembre de 2015

Sequía pertinaz (parábola posible,aunque poco probable)



La sequía duraba ya siete años y el pueblo se moría de sed y de hambre. Sólo las clases privilegiadas tenían agua y alimentos en abundancia.


Cuando un día aparecieron por el horizonte unas nubes de color violeta con promesas de lluvia, los del gobierno y las clases privilegiadas que lo apoyaban comenzaron a gritar que esas nubes sólo traerían desgracias y la ruina para el país, que habría tormentas e inundaciones como antaño, como ocurrió con la terrible tormenta de los años treinta, que quedó el país arrasado (ya no recordaban o no querían recordar que la devastación de entonces no fue  culpa de la tormenta, sino de quienes se opusieron a ella levantando sus espadones de acero para atraer a los rayos). 


Y rezaron a su dios para que el viento de la historia desviara y se llevara lejos de sus confortables hogares a aquellas inoportunas nubes. Algunos llegaron incluso más allá, sacaron de sus almacenes secretos unos cañones antinubes con los que les disparaban antes de que llegaran sobre sus cabezas para que así descargaran el agua lejos de ellos.


El pueblo, asustado y adoctrinado de por años, no opuso resistencia y, como de costumbre, se resignó. Y la sequía continuó por varios años más.


Sin embargo,la presencia de aquellas nubes inculcó la esperanza en los corazones de la gente. Y al cabo de un tiempo,cuando otras nubes similares volvieron a aparecer,ninguna fuerza política o social pudo ya acabar con ellas porque los ciudadanos de a pie no se lo permitieron.Y las nuevas nubes descargaron toda su lluvia salvadora sobre un país que llevaba ya muchos años de sequía. 


A partir de ese día,las desigualdades sociales se redujeron porque la riqueza que trajo la lluvia se repartió de una forma más justa:disminuyó el número de millonarios y,sobre todo, el número de pobres.Ya no se veía a nadie buscando comida en los contenedores de basura y la cola del paro se redujo considerablemente.


En la actualidad,mediado el siglo XXI,el país ha cambiado tanto que es ejemplo para el mundo de nación moderna,unida como una piña y solidaria con todos.Un país donde la democracia es real y donde la corrupción y la injusticia eran ya cosas del pasado más oscuro.