viernes, 3 de enero de 2014

VIAJANDO POR CASTILLA - LEÓN ( II ) : Burgos, Segovia y Ávila.




Próxima cita,Burgos.
Burgos es la ciudad,
ese invento del pueblo desertor del terruño
para volar más alto.
Burgos es la honradez, la esencia castellana.
Burgos es ,sobre todo, cuna espiritual.
Su esbelta catedral,
enseguida se adueña de mi espíritu errante.
En su interior percibo
 susurros de plegarias infinitas
flotando entre los muros.
Plegarias de gargantas angustiadas
por el enorme peso
de los siglos oscuros.
Cuando al alba dejo atrás la ciudad,
siento que no voy solo.
Que una sombra me escolta,
 con doce de los suyos,
 por estos campos sobrios
de torres y batallas.
Es Rodrigo, Mío Cid,
caballero cristiano,
ejemplo eterno del noble castellano.


                            Burgos- Vista de la catedral




Segovia es otra historia.
Segovia es una anciana
de huesos carcomidos y amarillos
de tanto soportar la eternidad.
El acueducto es un frágil mosaico
que ha perdido con los años mil piezas,
dando lugar a a mil ventanas huecas
 por donde se le escapa la verdad.
Ya pocos lo respetan y, los necios,
preguntan cada día con desprecio:
¿Qué hace “esto” en mitad de la ciudad?



                         Segovia - Vista general y Acueducto





Ávila es santidad.
Noble tierra de místicos y ascetas.
Cuna humilde de San Juan de la Cruz
y de Santa Teresa de Jesús,
grandes santos que honraron estas tierras.
El color de su cielo
invita a la oración,
a la meditación,
en retiro voluntario y piadoso
Devota, fiel amante de la cruz
y feroz enemiga de la espada.
Reducida, coqueta,
dormida entre murallas,
vive la santidad con tal pasión,
que se olvida del mundo y sus proezas.


                                 Ávila - Vista parcial