sábado, 21 de diciembre de 2013

VIAJANDO POR CASTILLA - LEÓN ( I ) : Salamanca, Zamora y Valladolid.




(Queridos amigos, teniendo en cuenta las fechas en las que estamos, voy a dar un respiro a este blog, aunque sólo será un tregua. Dejo por un tiempo los temas políticos y económicos y me voy de viaje, aunque sólo de forma virtual. En las próximas dos entregas os narro en verso las distintas impresiones que me traje de un viaje que realicé por Castilla y León hace ya unos años.Espero que os agrade.

Y aprovecho la ocasión para desearos a todos unas muy Felices Fiestas navideñas esperando que el próximo año sea, en lo económico y social, mejor que este 2013, porque peor ya es imposible.Aunque con estos gobernantes que tenemos, todo puede ocurrir.)









Dejando atrás,por Baños, a Extremadura,
pronto sientes que el aire se enfría más.           
Pasas Béjar,los paños,y en Salamanca,
mirándose coqueta en aguas del Tormes,
te saluda,curiosa,la catedral.                         
Sus piedras milenarias me traen recuerdos
de otras piedras de siglos que dejé al sur:
Cáceres,el medievo,la fortaleza;
Salamanca,el ingenio,la fe,la ciencia…
entre notas alegres de estudiantina
y entre amores ligeros de juventud.
En el puente romano aún quedan huellas
de un pícaro muchacho que le sirvió
de lazarillo a un ciego con mal humor
que terminó estrellado contra las piedras.


SALAMANCA - Vista de la Catedral desde el Puente Romano.


Salgo muy de mañana para Zamora
y descubro de pronto la inmensidad:
esa enorme llanura que es Castilla,
donde el ojo se pierde,como en la mar.
Al llegar a Zamora,la gran cercada
por ansias de poderes,por ambición,
resuenan los clamores en sus murallas
de luchas fraticidas y sanguinarias,
entre hermanos de sangre y de religión.
El padre Duero baja entre madrigales
reflejando murallas ya desdentadas
que son restos de intrigas, lucha y pasión.
Cuando me alejo siento que por sus calles,
aún resuenan los gritos de la traición.


                    ZAMORA- Vista general desde el río Duero





Mirando el horizonte rojo y añil,
se ven brillar las torres de Tordesillas,
la muy noble, leal y famosa villa,
que custodia la entrada a Valladolid..
Pucela nos recibe con señorío
y nos recuerda que ella fue capital
del más extenso imperio jamás soñado
que consiguió forjarse la humanidad.
Sus amplias avenidas, sus bellos parques,
sus plazuelas, sus calles, sus monumentos,
su castellano puro, sus mil conventos…
le confieren solera de gran ciudad..


                                    VALLADOLID  (PUCELA)- Plaza mayor