lunes, 15 de octubre de 2012

...Y YO SIGO INDIGNADO.








Es todo tan volátil en estos ciegos días


en que la tibia luz apenas surge,
que no encuentro motivos ni momentos
para lanzar sonrisas a la vida.
Es todo tan absurdo, tan triste, tan vulgar,
que me muero por un café cargado
después de las noticias de las tres.

Crisis, la mágica palabra

de los buitres leonados del momento.
De esos que siguen todavía,
al cabo de los años,
desgarrando la piel de la carroña.

Dicen crisis y se frotan las manos.

Es la palabra crisis
la que repiten sin cesar, como la letanía
de un sórdido rosario bajo la firme bóveda
del templo milagroso de la bolsa.
Vibran ante la sucesión mecánica, enfermiza,
del índice bursátil de sus sueños.





Nadie habla ya de campo, de cosechas.

Nadie se acuerda ya de la riqueza
de aquel noble y feliz sector primario.
Sembrar ya es una ruina.
Ahora lo que enriquece es la inversión
en empresas fantasmas.
Ahora la economía sólo depende
de un rebaño de ambiciosos posesos
gritando sus consignas.
Ahora es tiempo del llanto y desconsuelo
de esos "pobres" banqueros,
porque el último año ganaron diez millones
menos que el anterior.






Mientras,

los que sacaron  a flote la nación
con su honrado trabajo,
se hunden en la ruina más sombría,
sin que nadie se preocupe por ellos.
Sólo en tiempos de votos
somos todos demócratas e iguales.
Después,cada uno a su olivo.
Ellos, los de la "prima",
a relajar sus nervios en plácidos paraísos...fiscales.
Los demás,
a la cola
de una inútil e infame oficina del paro.


Es todo tan irreal, tan injusto, tan burdo,

en estos tristes tiempos,
que no encuentro momentos ni motivos
para lanzar sonrisas a la vida.