domingo, 15 de abril de 2012

Platero y yo (I)



Préstame,Juan Ramón,unos días a Platero.
Que quisiera mostrarle esta luna de abril
que asoma su carita arrebolada
por detrás de los pinos.
Esta luna,la misma,que él se bebió una noche
en un cubo de agua con náufragos luceros.
Déjame que le hable de la flor del camino
o del paisaje grana en los atardeceres del verano.
Que lo baje hasta el río
para que su bocaza de burro asustadizo
se llene de nenúfares azules al beber de sus aguas cristalinas.
Y para que,más tarde,
cuando el sol achicharre con sus rayos al pueblo,
nos subamos al cerro de los pinos
a echarnos la siesta
a la sombra cuajada y refrescante
de nuestro amigo,el pino de la Corona...

¡Hablé tanto con él cuando a mis quince años
lo descubrí una tarde del otoño 
transportando tu espíritu "nostáljico"!
¡Cómo os echo de menos!
Tú,de negro,espigado,
con esa barba nazarena de bohemio arrepentido,
cansado ya de viajes y de urbes populosas.
Él,pequeño,rebelde,
todavía un burro-niño,
con ansias de trotar entre las florecillas
que tapizan el prado.
¡Vaya par de poetas soñadores y extraños!
Con la sola presencia de vuestros desvaríos
regresando del campo borrachos de verdores,
asustabais a los niños pobres de Moguer
cuando jugaban a ser mendigos al anochecer
por las últimas callejas del pueblo...