miércoles, 8 de febrero de 2012

Haikus encadenados





Porque me duele,
odio profundamente
mi soledad...

...mi soledad,
se vuelve multitud
con tu recuerdo...

...con tu recuerdo
me adentro en el pasado,
aunque me duela...

...aunque me duela,
amo profundamente
mi soledad.

12 comentarios:

  1. Soledad y recuerdos¡ a ratos buenos,a ratos no tanto.
    Besos,paisano.

    ResponderEliminar
  2. Así es Mar.
    A veces amamos nuestra soledad y otras la odiamos...según venga el día.Menos mal que tenemos los recuerdos...

    Gracias por tu visita.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. A veces es una dicha, a veces una condena.

    Si.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. No se por qué la soledad tenga que doler y sin embargo duele, pero no es tan mala.

    ¡¡Interesante!!

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  5. A veces es una bendición pero otras un castigo.Y para algunas personas es un castigo siempre...

    Gracias Pluma,saludos.

    ResponderEliminar
  6. Mientras sea buscada, bendita soledad... si no... uy!.

    Besos, Jerónimo.

    Me gustaron mucho tus haikus encedenados.

    ResponderEliminar
  7. Gracias Mar.
    Es cierto,la soledad puede ser una buena aliada o nuestra mayor enemiga...

    Gracias por tu lectura.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Lo que sucede es que de tanto odiar la soledad, nos acostumbramos a tenerla de compañía y luego no podemos vivir sin ella.

    Abrazos alados, Jerónimo.

    ResponderEliminar
  9. Puede ser como dices,el caso es que a la soledad se la odia y se la quiere a ratos,según como venga el día...

    Gracias Diana.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. La soledad solo puede ser bonita cuando tienes recuerdos bellos en el corazón. A mi me gusta estar con ella y irme lejos atras, en donde viví días felices. Eso si, cuando veo que se quiere instalar, y ya muy cómoda, me da por ver con que zapatos soy mas ligera para salir corriendo a buscar con quién espantarla. Y de paso tal vez encontrar mas recuerdos bellos para mañana.Si , ya sé, hay que crecer.
    Te dejo otro abrazo mas.

    ResponderEliminar
  11. Así es Lyli.La soledad solo es bienvenida cuando la llamamos nosotros.Así que haces bien en salir corriendo cuando no la has llamado,incluso descalza si hace falta,con tal de alejarla de tu lado.

    Siempre es bueno tener a mano a un amigo/a para que nos ayude a desterrarla de nuestro lado.
    Y si no es así,siempre quedan,como bien dices,los buenos recuerdos.

    Me ha encantado tu comentario,más que otros que yo me sé...jajajajaja

    Te mando un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar