domingo, 13 de noviembre de 2011

Tú y la noche.




Cuando la tarde agoniza y los pétalos azules del recuerdo se abren entre la niebla,busco tus ojos en la incipiente oscuridad mientras recito versos ya lejanos,como aquellos que un día me hicieron creer de nuevo en lo imposible.

Cuando ya la noche lo envuelve todo con su manto negro tejido con hilos siniestros ,busco tus soñadas facciones entre la gente que se cruza conmigo por la calle,pero nadie eres tú.

Cuando el aire de este tibio noviembre se impregna de vulgares fragancias envasadas,exploro en la noche y busco el rastro del sutil aroma de tu piel,húmeda por los besos de errantes madrugadas.

Y toda tú me llegas a oleadas pero perfecta,plena de sensaciones.Toda tú te me entregas cuando vienes a mi triste silencio y me regalas tu hechicera sonrisa,capaz de convertir en livianas cometas las piedras más pesadas del camino.
Y me traes tu luz,más brillante que la del padre sol en el solsticio de verano.
Y me llega tu voz recitando poemas imposibles,capaces de rociar con lágrimas azules los resecos arriates de mi alma.

Cuando la tarde agoniza y el frío se apodera de mi cuerpo cansado,es el calor de tu dulce recuerdo,cada día más intenso,el que me arropa y me transporta al increíble mundo de los sueños,a ese bello lugar donde reina la paz,la dicha y la armonía.